
Habitantes de Huaxtla, acompañados por el diputado Emmanuel Alejandro Puerto Covarrubias, denunciaron afectaciones ambientales provocadas por lixiviados provenientes del vertedero Picachos, al señalar que los escurrimientos han impactado la zona de las cascadas y contaminado el río Milpillas, cuyo cauce desemboca en el río Santiago.
El diputado Emmanuel Alejandro Puerto Covarrubias sostuvo que los habitantes del lugar demandan una solución de fondo que evite que los escurrimientos de lixiviados continúen afectando la cuenca del río Milpillas y a las comunidades cercanas.
José Casillas Mercado, presidente del Comisariado de Bienes Comunales de San Francisco Ixcatlán, recordó que habitantes de la zona mantienen desde hace 32 años una lucha contra los efectos de los vertederos privados y públicos instalados en el área. Señaló que ambos reciben en conjunto miles de toneladas de residuos diariamente y acusó a las autoridades de incumplir con medidas para evitar el derrame de lixiviados.
Agregó que, aunque el área señalada ya fue clausurada y actualmente no presenta nuevas filtraciones, aseguraron que los derrames registrados durante los últimos días se suman a un problema de contaminación que, afirmaron, persiste desde hace años y afecta los recursos naturales de la zona.
Por su parte, los representantes comunitarios señalaron que el agua del río Milpillas es utilizada para actividades agrícolas y ganaderas, por lo que expresaron preocupación por la calidad del líquido e indicaron que el principal manantial de Huaxtla se encuentra a unos 50 metros del río, por lo que no existe certeza sobre la calidad del agua destinada al uso doméstico.
Advirtieron sobre la presencia de contaminantes en los lixiviados, entre ellos cadmio, con base en estudios que, señalaron, evidencian riesgos para el entorno. Por ello, demandaron a las autoridades ambientales realizar investigaciones, fortalecer la vigilancia y emprender acciones concretas para evitar mayores afectaciones. También cuestionaron que se minimice la problemática, mientras los pobladores continúan reportando escurrimientos y daños ambientales.
Aunque las autoridades ambientales han informado sobre visitas e inspecciones en la zona, los habitantes señalaron que estas acciones no se han traducido en medidas suficientes para detener la contaminación. Por ello, exigieron sanciones y acciones efectivas contra quienes resulten responsables, piden que el problema sea atendido de manera integral y se establezcan las medidas necesarias para evitar nuevos escurrimientos de lixiviados, al considerar que la contaminación representa un riesgo para el agua, el medio ambiente y las actividades de las comunidades asentadas en la zona.




